Sexenio de EPN, el más violento de la historia en contra de la libertad de expresión

Los más de 40 comunicadores asesinados en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, han convertido a la administración del mexiquense en la más letal de la historia nacional contra la libertad de expresión. De hecho, esto ha colocado a nuestro país como el más peligroso en el mundo para ejercer el periodismo. La impunidad con la cual se agrede a los informadores se da a la vista de un gobierno medroso al que se le rompió en las manos el estado de derecho.

Por ello no extraña que la misma presidenta de la Comisión Especial de Seguimiento a las Agresiones a Periodistas y Medios de Comunicación, Brenda Velázquez Valdez, denuncie que "este sexenio ha sido el más violento de la historia en contra de la Libertad de Expresión", por lo que urgió a las dependencias responsables a terminar con la impunidad en este ámbito.

La diputada informó que tan sólo del 2012 a la fecha han sido asesinados 40 representantes de medios de comunicación, cuatro de ellos ocurridos en este año.

Asimismo, Velázquez Valdez lamentó el reciente homicidio del periodista tabasqueño Juan Carlos Huerta, conductor del programa radiofónico Panoramas sin Reserva, quien fue ejecutado frente a su casa en la ciudad de Villahermosa, el pasado miércoles

La legisladora panista relató que de acuerdo a la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), México, a pesar de ser un país sin guerra, es uno de los sitios más peligrosos para ejercer el periodismo, encontrándose al mismo nivel que Siria, Irak y Afganistán.

Mientras los gobiernos federal, estatales y municipales exhiben un sospechoso desinterés para proteger a los profesionales de la comunicación, así como investigar y castigar a los autores materiales e intelectuales de las tantas muertes violentas en su contra, la indignación social y el repudio para con las autoridades crece de manera contundente.

Una nación donde se masacra a quienes informan y critican  a los que detentan el poder (legal y fáctico), no puede, en modo alguno, aspirar a considerarse como una democracia, por el contrario, ese Estado es, de facto, un Estado aldeano donde no se respeta ni aplica la ley.

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*