Revire del 30 de enero de 2019

Uno de los argumentos con los que AMLO ganó el favor de los electores, fue la promesa de acabar con la corrupción. Un cáncer que consume todos los días al erario y a los recursos de la nación. La mayoría de quienes llegan a un puesto público de importancia dista mucho de hacerlo con el afán de servir al país, el objetivo es llenarse los bolsillos con dinero proveniente del presupuesto o producto de “negocios” al amparo del poder. De lo que se trata es “transar” para avanzar. Por eso vemos a funcionarios con fortunas “inexplicables” y a los que de plano confiesan haber robado “poquito”. Así la podredumbre de las corruptelas gubernamentales. Por lo tanto, no extraña que durante el sexenio de EPN, México haya caído 33 lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción al pasar del sitio 105 al 138. Un gobierno corrupto, sin excepciones; pero eso sí, con "Casa Blanca".

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