Revire del 30 de enero de 2017

La estupidez suele ser extremadamente contagiosa si se posee un cerebro de chorlito. Tal es el caso del primer ministro Israelí, Benjamín Netanyahu, quien de manera servil y miserable apoyó la idea del loco Trump para construir el muro en la frontera con México. Mediante el ignominioso tuit -condenado de inmediato por el gobierno mexicano y la comunidad judía de nuestro país-, el líder de Israel parece olvidar las raíces históricas de su pueblo y la innumerable cantidad de judíos inmigrantes establecidos alrededor del mundo. Claro que la desafortunada posición de Benjamín Netanyahu no representa el sentir de los ciudadanos israelíes. Las vastas protestas de sus paisanos así lo demuestran. Quienes hoy apoyan a “míster peluquín” en sus ideas fascistas y retrógradas están en riesgo inminente de lamentarlo en un tiempo no muy lejano. Por lo pronto, Netanyahu se comportó como vil lacayo.

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