Revire del 30 de agosto de 2018

Los datos son demoledores y absolutamente vergonzosos: los recursos de los 10 mexicanos más ricos fueron, en 2017, equivalentes al total de ingresos del 50 por ciento de los más pobres, es decir, de casi 60 millones de personas. Aun con la crudeza de las cifras contenidas en el informe de la Cepal, titulado “La ineficacia de la desigualdad”, esto no sorprende. México es una de las naciones donde la disparidad es tan enorme, que a través de distintos sexenios se convirtió en una brecha insalvable para uno de cada dos connacionales. Lo anterior no es sino consecuencia de los pésimos gobiernos, de peores decisiones, de la ineficacia gubernamental y, sobretodo, de la incontrolada corrupción oficial. Nuestro país no puede insertarse en los países desarrollados con la mitad de su población en pobreza, millones de ellos en pobreza extrema. Tampoco, si el estado de derecho es nada más que una caricatura.  

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