Revire del 29 de octubre de 2021

Mientras la mayoría de los mexicanos soporta estoicamente los flagelos de la inseguridad, violencia, pobreza, también las consecuencias de un desastroso manejo oficial de la pandemia y el criminal desabasto de medicamentos, las perversidades del gobierno no cesan. Además de los abyectos ataques a la UNAM, cuyos fines son propios de un gobierno autoritario, en Palacio se esmeran, con nulo éxito, en fabricar distractores para que la población no proteste por los muchos y muy graves problemas que azotan al país. Uno de ellos es la pobreza. En la república mexicana hay 56 millones de pobres, un apetecible botín electorero. A una pequeña parte se les entregan programas asistencialistas, lo cual es una especie de aspirina para combatir el cáncer. No obstante, la administración obradorista actúa de manera errónea para solucionarlo. Esto es solo uno de tantos conflictos sin solucionar. Quizás por ello desempolvan el caso Mario Aburto.  

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