Revire del 29 de julio del 2021

Pemex es un pesado lastre para los mexicanos. La mal llamada “empresa productiva del Estado” es exactamente lo contrario. Una carga para los contribuyentes que sostienen artificialmente, sin querer, a un ente anquilosado que sólo genera millonarias pérdidas. Saqueada durante sexenios por funcionarios vivales, sindicato, y ciertos proveedores, es tan ineficiente que este miércoles recibió un golpe demoledor. La calificadora Moody’s rebajó una vez más su calificación para dejarla en lo que se conoce como grado “basura”. Pese al berrinche del director de la petrolera -y amigo de AMLO- Octavio Oropeza, la ignominiosa calificación ahí queda. Cuando las naciones desarrolladas comenzaron a girar hacia energías menos contaminantes y más eficientes, el gobierno obradorista tiene la mirada puesta en el pasado, en los perniciosos combustibles fósiles, tanto, que uno de sus proyectos insignia es la construcción de una refinería en Dos Bocas.

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