Revire del 29 de agosto de 2018

El PRI es una especie de apestado político. Luego de tocar fondo en el sexenio del presidente Peña Nieto, lo cual se reflejó en los procesos electorales, donde literalmente fue borrado, hoy hasta sus otrora “incondicionales” lo abandonan. Es el caso del PVEM, que ayer anunció el término de su “alianza” con el Revolucionario Institucional. Nada de lo anterior sorprende. El Verde Ecologista es un negocio muy rentable que ha sabido vender bastante bien sus “servicios” legislativos y no hay duda de que seguirá en esa ruta. Arturo Escobar, próximo coordinador de los diputados del Verde, asegura que serán independientes y con decisiones propias, es decir, reconoce que no lo eran. Es más, en un avance de su estrategia mercantil, anuncia que a partir del 1 de diciembre, el tucán está dispuesto a establecer mayorías con el partido en el gobierno. Para decirlo pronto: si murió el rey, entonces que viva el nuevo.

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