Revire del 28 de septiembre de 2021

Al cumplirse el bicentenario de la consumación de independencia, es necesario reflexionar si en verdad somos un país independiente. Por ejemplo, carecemos de tecnología propia en muchas áreas productivas, salvo excepciones, principalmente destacamos en la maquila. La ancestral dependencia respecto a EE.UU. en sectores estratégicos está presente, como en el comercio, donde la unión americana compra 80% de nuestras manufacturas y nos vende la mayor parte de las gasolinas que consumimos. También, aloja a millones de paisanos que anualmente envían remesas que hoy superan los 40 mil millones de dólares. El mercado nacional está invadido de artículos chinos. Las vacunas anticovid vienen del extranjero. Y hasta “médicos” cubanos se han beneficiado de la aversión a la Ciencia del gobierno obradorista. Seguimos siendo una nación dependiente ante la mezquindad para apoyar a la ciencia y tecnología. Por el contrario, las agreden.

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