Revire del 28 de noviembre de 2018

Enrique Peña Nieto tuvo en sus amigos y colaboradores del primer círculo una de las rémoras que le impidieron realizar un buen gobierno. El presidente se obcecó en escuchar y seguir a rajatabla los consejos y “sugerencias” de Luis Videgaray y compañía. Por eso no extraña en lo absoluto que, a horas de que deje el poder, cometa otra pifia monumental: otorgar la Orden Mexicana del Águila Azteca a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, un mandatario que se la pasa insultando, amenazando, presionando y dañando a México, así como a nuestros connacionales que emigraron a Estados Unidos sin la documentación requerida pero que con su trabajo colaboran decididamente al desarrollo de esa nación. El ridículo pretexto esgrimido por la Cancillería, es: “sus significativas contribuciones para lograr la negociación del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá". Ahora sucede que a pesar del maltrato y humillaciones, hay que besarles los pies.  

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