Revire del 28 de julio de 2022

Durante muchos meses los empresarios en México estuvieron bajo el muy rencoroso fuego del presidente Andrés Manuel López Obrador. Recibieron toda clase de insultos y descalificaciones. Siendo candidato, el tabasqueño los calificó como una minoría rapaz y los acusó de sentirse dueños del país. Pero al paso del tiempo algunos privilegiados integraron su consejo asesor para apoyar al nuevo gobierno. A pesar del odio en contra de la clase empresarial, el mandatario finalmente comprendió que sin los capitales e inversiones de la iniciativa privada es imposible gobernar y realizar los proyectos gubernamentales, así como la generación de empleos. Por eso no extraña que a dos años de que finalice el sexenio, López Obrador haya cambiado radicalmente el trato hacia la élite empresarial. Y se entiende porque al Ejecutivo le urgen recursos para inyectarlos a sus obras emblemáticas y programas sociales. A esto se debe la cena hoy en Palacio Nacional.

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