Revire del 28 de febrero de 2019

A “Javidú”, uno de los ejemplos de la nueva clase política del PRI, según lo definió Peña Nieto, la PGR le puso una pistola en la cabeza para que aceptara el juicio abreviado, de lo contrario, aseguró el exgobernador Javier Duarte, lo acusarían de delincuencia organizada, además de orquestarle una campaña para condenarlo y permanecer encerrado toda su vida. Pobrecito Javier Duarte, de plano mueve a risa. Ahora sucede que es completamente inocente de la corrupción desbordada y el desvío de recursos públicos cuando gobernó Veracruz. Desde la cárcel, en entrevista para un noticiario de radio, aseguró que su esposa Karime Macías y sus hijos viven de manera “austera y transparente” en Londres con apenas 180 mil pesos mesuales. Esta bagatela provoca que el exmandatario jarocho “quisiera mandarles más recursos”, pero, aclara, se está “tronando los dedos”. Una tragedia que conmueve y lleva a la reflexión de cuánto sufren los políticos.   

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