Revire del 27 de enero de 2022

Sucede que Emilio Lozoya no termina de pagar la cena en el Hunan, el exclusivo restaurante ubicado en las Lomas de Chapultepec. Y no se trata de la cuenta, sino del fuerte costo político por la “imprudencia” de pasearse en sitios “fifís” estando sujeto a proceso y con un brazalete electrónico. El exdirector de Pemex había librado la cárcel desde su extradición de España merced a un acuerdo operado por su padre con el gobierno, era vox pópuli. El ser exhibido por la periodista Lourdes Mendoza disfrutando en el Hunan y la imagen difundida ampliamente en medios de comunicación y redes sociales, enfureció al ocupante de Palacio Nacional. La impunidad quedaba al descubierto y las autoridades en ridículo. Ahí se terminó el halo protector de Lozoya quien fue a parar a un penal de la Ciudad de México. Hoy, un juez determinó que el exfuncionario permanezca en el Reclusorio Norte. Todo indica que así será en lo que resta del sexenio.

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