Revire del 26 de julio de 2022

A medida que se acerca el tiempo de que el fundador y máximo líder de Morena designe a su candidato para contender por la Presidencia de México en el 2024, los pleitos entre las “corcholatas” van in crescendo. Primero fue Ricardo Monreal quien manifestó públicamente su desacuerdo con el sistema obradorista de las encuestas para seleccionar al ungido. Ahora es la tribu de Marcelo Ebrard quien exige “piso parejo” y reglas claras en dicho proceso. La realidad es que el “ejercicio democrático” inventado por López Obrador no es sino una tomadura de pelo y una burda farsa que nadie cree. El delfín del tabasqueño, por lo demostrado a la fecha, es Claudia Sheinbaum. El Plan “B” de Palacio Nacional despacha en la Cancillería. Los demás mencionados por el mandatario son de relleno, no tienen oportunidad. Aunque AMLO maneja los hilos de la sucesión, esta empieza a complicársele de manera seria.

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