Revire del 25 de febrero de 2019

La consulta del gobierno para determinar el futuro de la termoeléctrica en Huexca, Morelos, es una simulación absoluta, manchada, además, por la sangre del activista y opositor al proyecto, Samir Flores Soberanes, asesinado a balazos a las puertas de su casa el miércoles pasado. Si en Palacio Nacional ya se otorgó el visto bueno a la obra, la decisión es irreversible. Exactamente como sucedió con la otra “consulta” patito que sirvió de pretexto para justificar la absurda cancelación del aeropuerto en Texcoco. Pese a la retórica oficialista, y a los gritos vehementes de que se respetará la democracia y la voluntad del pueblo bueno y sabio, la realidad muestra exactamente lo contrario. A pesar de las advertencias, rechazo y marchas en contra de la obra de la CFE, la voluntad presidencial parece no estar dispuesta, como en el caso del retiro del subsidio a las estancias infantiles, a ver, ni escuchar, a los afectados.

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