Revire del 25 de enero de 2017

El sentimiento anti-Trump que se ha generado en la población mexicana parece haber sacado de su letargo a la administración peñista. El discurso gubernamental dio un giro radical respecto a la posición que presuntamente adoptará frente a Donald Trump en la inminente negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Hemos escuchado en los últimos días decir al presidente Peña Nieto, al poderoso don Luis “Vicegaray”, de Relaciones Exteriores y a Ildelfonso Guajardo, de Economía, que no habrá sumisión y que ante condiciones desfavorables nuestro país abandonaría el TLCAN. Ojalá que esa retórica no sea sólo para consumo nacional y el comportamiento en Estados Unidos sea otro. Es cierto que no podemos suicidarnos tirándonos a las vías del tren, vistas las asimetrías entre una nación y otra, no obstante, México posee aspectos que puede usar de manera favorable ante los embates de “míster peluquín”.   

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