Revire del 24 de octubre de 2016

Transcurren los días y con ello se alarga la impunidad de Javier Duarte y Guillermo Padrés. Ambos ex gobernadores construyeron de manera eficaz y perversa la ruta de una fuga largamente anunciada. La protección con la que fueron favorecidos los dos virreyes por sus respectivos partidos políticos es una afrenta no sólo hacia las sociedades de Veracruz y Sonora, sino al país entero que ve como una vez más la perniciosa clase política privilegia sus intereses y pasa sobre los de la ciudadanía. Hoy, ningún mexicano cree que las “sagaces” autoridades no se hayan enterado con anticipación del escape de Duarte y Padrés, mucho menos que no sean capaces de localizarlos y presentarlos sin dilación ante la justicia. Es así como el PRI y el PAN continúan demoliendo a grandes pasos su escaza credibilidad y se dirigen irremediablemente a un abismo de autodestrucción entre el electorado.   

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