Revire del 24 de noviembre de 2021

La administración obradorista se caracteriza, entre otras muchas cosas, por su afición a la opacidad. Nada la detiene a la hora de reservar información cuando así conviene a sus intereses políticos y de otra índole. La transparencia no es una de sus preocupaciones. Ya lo había demostrado el actual presidente de México cuando se desempeñó como jefe de Gobierno y decidieron salvar datos relevantes -él y Claudia Sheinbaum- de la construcción de los segundos pisos del Periférico. Hicieron, en aquel entonces, como que la transparentaron, pero la realidad y el propósito fueron otros. Hoy, en otro acto autoritario y que nada tiene de ejercicio transparente, el tabasqueño, mediante un decreto, decidió que todas las obras de infraestructura – léase, faraónicas- sean consideradas de seguridad nacional. Es decir, así estará a salvo de toda clase de trámites engorrosos, permisos, y cuanto obstáculo se atraviese en el camino. Para agilizar trámites, sí, ajá.

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