Revire del 23 de junio de 2022

El asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, así como el del guía de turistas Pedro Palma, sacudieron a la opinión pública y provocaron enorme indignación. El gobierno federal reaccionó de manera burda y pusilánime como lo ha hecho sistemáticamente cuando suceden masacres, ejecuciones y homicidios dolosos. Sin una estrategia para combatir a los criminales, la administración obradorista ha fracasado rotundamente en garantizar seguridad a los ciudadanos. La respuesta habitual es palabrería barata y repartición de culpas al pasado. En eso se entretiene quien ilusamente dice querer transformar a México. El cobarde magnicidio de los jesuitas dio la vuelta al mundo y llegó hasta el Vaticano desde donde el Papa Francisco manifestó su consternación y se lamentó de ¡Cuántos asesinatos en México! Un gobierno debilitado carece de argumentos para contestar con resultados positivos. Es la realidad.   

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