Revire del 23 de febrero de 2022

México tiene un estado de derecho endeble. Nada más hay que ver los asesinatos que se cometen a diario. También la cantidad de extorsiones telefónicas desde los penales y los cobros de piso, este último un impuesto paralelo que el gobierno es incapaz de evitar a los ciudadanos afectados. Casi todos los delitos imaginables se realizan en el territorio nacional. La delincuencia en general hace tiempo rebasó a las autoridades. El crimen organizado impone su ley a punta de balazos y se burla de los abrazos. Un gobierno que no sabe ni puede aplicar la ley, es un títere al que nadie respeta. Y lo más vergonzoso es cuando él mismo infringe la legalidad. Mal ejemplo pone el Presidente cuando se niega a respetar la veda con motivo de la “revocación” de mandato. Por más que dicho ejercicio sea innecesario y otro distractor, el mandatario está obligado inexcusablemente a obedecer a la autoridad electoral.

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