Revire del 23 de enero de 2019

El presidente López Obrador es hombre de una fe monolítica. Al menos eso aparenta cuando se refiere a que el pueblo de México es “bueno y sabio”, también cuando insiste que el mal se combate con el bien; incluso, cuando manifiesta que su fuerte no es la venganza. En diversas ocasiones ha dicho, orgulloso, que el pueblo lo cuida, por eso desapareció el cuerpo de Guardias Presidenciales, al que consideró innecesario. Pero el horno no está para bollos; la violencia en el país no cede y AMLO pateó el avispero del huachicol. Por eso resulta sensato que en el equipo de seguridad del tabasqueño, hayan decidido que el mandatario no recorra, durante sus giras al Estado de México e Hidalgo, las poblaciones donde la ordeña de ductos es recurrente. Las precauciones no deben escatimarse. Se trata de la seguridad del presidente de la República, y debe evitarse cualquier contingencia que afecte a la Nación.  

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