Revire del 22 de agosto de 2018

Todo mundo sabe que Donald Trump es quizás el peor presidente en la historia de los Estados Unidos. El republicano ha sido nefasto para la comunidad internacional, para las clases más vulnerables  de su país y los medios de comunicación norteamericanos. Prácticamente ha reñido con todo mundo y con mujeres se ha portado como el patán que es. La hipocresía y doble moral del “peliteñido” constituyen sus virtudes más sólidas y en ellas encuentra su zona de confort. No obstante, en esta semana recibió un par de golpes demoledores que reducen sus posibilidades de la reelección: un jurado encontró culpable por ocho cargos de fraude a Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump, mientras que Michael Cohen, exabogado del mandatario estadounidense, se declaró culpable de evasión fiscal, fraude bancario y violación de reglas de financiación de campaña. El poder de Trump se va diluyendo a grandes pasos, y así, cava su tumba política.

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