Revire del 21 de octubre de 2021

Nadie, excepto su familia, cree que Rosario Robles Berlanga es inocente en el saqueo conocido como la Estafa Maestra, realizado cuando se desempeñó como secretaria de Desarrollo Social y posteriormente al frente de la Sedatu. Tampoco hay duda de que el largo brazo de la venganza palaciega la mantiene encarcelada. Por eso es que no extraña la determinación del juez para que la exfuncionaria continúe en prisión preventiva ante un “elevado riesgo de que se dé a la fuga”. El odio que la mantiene privada de la libertad es cortesía del todopoderoso sexenal. Aquello de que su fuerte no es la venganza, es mera palabrería falaz y demagógica. En política los agravios suelen cobrarse de manera puntual. Hoy Robles Berlanga está pagando caro las facturas correspondientes. Aquel empoderamiento de Peña Nieto, “Rosario, no te preocupes”, es una lejana anécdota. Rosario no es una impoluta, pero con ella, la selectiva justicia obradorista se está ensañando.

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