Revire del 21 de octubre de 2016

La CNDH reconoció ayer que “La violencia feminicida es una forma extrema de violencia contra las mujeres e implica una violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado”. El concepto de tan bestial conducta todos lo sabemos, conocemos también que es el máximo nivel de cobardía cuando se ataca a una mujer. Pero más allá de “reconocerlo y preocuparse”, mucho ayudaría la CNDH a que ello se convirtiera en acciones concretas para terminar con ese flagelo que avergüenza al país entero. Las palabras en ocasiones pueden parecer bonitas, sin embargo, como en este caso, de nada sirven. La sangre de las víctimas ahí está, igual que pesada losa sobre el Gobierno que, con su acostumbrada ineficacia es absolutamente incapaz de prevenir y castigar los feminicidios. Sólo hay que voltear a ver, a manera de ejemplo, la barbarie contra las mujeres en el Estado de México. 

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