Revire del 21 de marzo de 2019

Finalmente el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación evitó caer en la tentación diabólica de resucitar al Partido Encuentro Social. El aliado de Morena no obtuvo el tres por ciento mínimo de la última votación federal, tal como lo exige la ley electoral para conservar el registro. A pesar de que ya se empezaba a tejer el entramado para torcer la normatividad, algún sensato en el gobierno frenó la aberración. De por sí las instituciones no tienen el mejor prestigio entre la sociedad, menos cuando se recuerda la manera en que devolvieron el registro al Partido del Trabajo durante la administración de Peña nieto. De esta manera el paso efímero del PES no deja una impronta trascendental en la democracia mexicana. No obstante la brevedad, el instituto político resultó muy rentable para sus dirigentes, y demasiado costoso para los contribuyentes. Las millonarias prerrogativas que recibió, beneficiaron a más de uno.

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