Revire del 21 de enero de 2022

Hay retrocesos en México que son cortesía del Ejecutivo federal y en no pocos casos de los otros Poderes de la Unión. Cada sexenio la triada se funde en uno dominado por el titular del primero. La subordinación tiene su génesis en que los ministros de la Corte son impulsados y palomeados por el presidente de la República, así que no pueden patear el pesebre. En el Legislativo pasa lo mismo, los líderes de las bancadas del poder en turno y quienes asumen como presidentes de la Junta de Coordinación Política, llegan ahí por decisión del mandatario, su jefe real. En la praxis, el presidencialismo sigue a todo lo que da. Así, las iniciativas palatinas pasan en el Congreso sin mayor problema. También ciertas resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como ordenar que los programas de radio y televisión deban distinguir entre información y opinión o juicios de valor de quien los emite. Una decisión que tiene fuerte aroma de censura.   

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