Revire del 21 de abril de 2022

La campaña de odio orquestada por Morena en contra de los diputados opositores que dinamitaron la reforma eléctrica tiene una clara virtud: “le sale del alma”, diría ilustre dama. La perversidad de los dirigentes morenistas exhibe una vez más la escasa estatura política. Están muy distantes de comportarse como exige la democracia. Pretenden ignorar que en política se gana o se pierde. Y no son capaces de construir acuerdos con otras fuerzas políticas adversas. Por el contrario, echan mano de amenazas, vituperios, descalificaciones y toda clase de vulgaridades. Nada de eso funciona hoy. Exhibir mediante cartelones a los “traidores” que votaron para tirar la mencionada reforma impulsada por el presidente, es muestra contundente del tremendo efecto que causó la no aprobación. El berrinche es muy grande pero el odio lo es más. Lejos de defender con argumentos la iniciativa eléctrica, los empleados de AMLO destilan mucho rencor.

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