Revire del 20 de septiembre del 2021

La cumbre de la Celac realizada el sábado último en Palacio Nacional, exhibió, entre otras cosas, que América Latina está partida en dos bandos: El que está aglutinado de una u otra forma alrededor de los gobiernos de Cuba y Venezuela, sin excluir a Nicaragua. Y el que está en contra de esa triada de dictaduras. Una especie de eje diabólico. Brasil, Chile y Colombia, de las economías más importantes en el continente, desairaron la reunión, sus respectivos presidentes no asistieron. Otros mandatarios, como el de Uruguay y Paraguay, desconocieron y fustigaron a los autócratas Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel. Quedó muy claro que ambos tiranos son repudiados por los países más relevantes de Sudamérica. No se puede negar que tras los bandos referidos hay intereses de los Estados Unidos, China y Rusia. En Washington no quieren un vecino en su frontera sur que valide, apapache y dé voz a un par de abominables dictadorzuelos bananeros.

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