Revire del 19 de enero de 2017

Luego de varios años encarcelado en Estados Unidos, volvió a pisar tierra azteca el ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva. Con el trato hacia el otrora mandatario estatal, emanado de las filas priistas, la justicia mexicana ha reiterado una vez más su vocación inquebrantable de servir también como instrumento de control para aquellos altos militantes de la nomenclatura que osan salirse del corral. Villanueva perdió el piso, caro lo pagó y seguirá enfrentando las consecuencias, pues permanecerá en prisión, ahora en un penal de Morelos. Esto contrasta con las ‘facilidades’ que han recibido Javier Duarte de Ochoa y Tomás Yarrington Ruvalcaba, un par de pillos con la marca del PRI que sospechosamente no han sido aprehendidos por las autoridades. Todo indica que si se cuenta con las simpatías gubernamentales suficientes, se puede saquear impunemente un estado o tener nexos criminales, si no, aunque se escondan en lo más recóndito.   

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