Revire del 19 de abril de 2022

Tres han sido lo strikes aplicados al señor presidente López Obrador. El primero fue la difusión de los videos de sus hermanos Pío y Martín recibiendo dinero en efectivo de manos de David León. El segundo y que aún lo tiene muy enfurecido, es el asunto de la llamada “Casa Gris”, una revelación del ostentoso modo de vida de su primogénito, José Ramón López Beltrán. El tercero, que lo llevó al ponche, fue lo sucedido el domingo último en la Cámara de Diputados, donde el mandatario sufrió tremenda derrota política a manos de la oposición que descarrilló su reforma eléctrica. Al tabasqueño le aplicaron una dosis de ubicatex. Quizá deba entender que incluso el titular del Ejecutivo tiene limitaciones de autoridad, aun cuando goce de alta popularidad. Conforme se dirija al fin del sexenio, López Obrador padecerá más soledad y mucha pérdida de poder, como sus antecesores. Es la política.

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