Revire del 18 de octubre de 2016

Para quienes aún intentan ocultar la ola de sangre que cotidianamente ahoga a la población del Estado de México, gobernado por el priista Eruviel Ávila, ahí queda otro asesinato más, el del juez federal Vicente Antonio Bermúdez Zacarías, ejecutado ayer de forma cobarde en Metepec. Es muy lamentable la muerte del impartidor de justicia al igual que cada una las vidas  de los mexiquenses que son agredido en el transporte público, en las calles, al salir de los cajeros automáticos o en sus hogares. La violencia está desbordada desde hace tiempo en el Edomex, donde en once de sus municipios fue declarada la alerta de género a causa del elevado número de asesinatos en contra de mujeres. En ciertos lugares de esa entidad, como Ecatepec o Naucalpan, vivir es un peligro mayor, pues la delincuencia llegó para quedarse ante la incapacidad del gobierno estatal para evitarlo.   

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