Revire del 18 de julio de 2022

La caída del helicóptero Black Hawk en los Mochis, Sinaloa, que transportaba 15 elementos de un grupo especial de la Marina que había participado en el operativo para capturar a Rafael Caro Quintero, es un hecho que debe ser aclarado sin dilación. En el desplome de la aeronave fallecieron 14 marinos y otro resultó herido de gravedad. No se puede aceptar sin cortapisas que se trató de un mero accidente. Si fue así, las autoridades respectivas deben darlo a conocer respaldado con investigaciones exhaustivas, serias y confiables. Atajar las conjeturas de que el transporte militar fue derribado como venganza por el arresto del narcotraficante oriundo de Sinaloa, es obligado para el gobierno obradorista. No es creíble a priori que la nave de la Armada se haya venido abajo coincidentemente horas después de que apresaron a Caro Quintero. Es necesaria la verdad.   

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