Revire del 17 de noviembre de 2016

La justicia en México es “pronta y expedita” pero no ciega. Así lo ha demostrado el eficiente e inmaculado sistema de justicia en el caso del probo ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés. Ayer le fueron dictados dos autos de formal prisión al panista. Defraudación fiscal, lavado de dinero y delincuencia organizada son los cargos. La suerte de Padrés está echada. Muy bien que este ex virrey rinda cuentas. Lo que llama la atención es la celeridad del gobierno priista que contrasta con la sospechosa lentitud para aprehender al prófugo Javier Duarte. Ello hace recordar también la actitud asumida por el PRI en el tema de la Guardería ABC, en Hermosillo, donde murieron 49 niños a cusa de un incendio. En ese entonces, gobernaba la entidad un priista: Eduardo Bours y el alcalde era Ernesto Gándara, otro militante tricolor; ninguno de los dos fue molestado.     

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