Revire del 17 de junio del 2021

Sucede que en México, un país donde la mitad de su población se encuentra en situación de pobreza, existen 500 diputados y 128 senadores a los cuales obligadamente el contribuyente debe mantener con todo y sus altas dietas y generosas prerrogativas. No conforme con ese abuso que raya en lo inmoral, sucede que los dinámicos y probos legisladores se van a despachar con una remodelación al recinto de la Cámara baja cuyo importe ronda los 66 millones de pesos. La presidenta de los diputados aduce que el gasto no es dispendio pues se trata de obras de mantenimiento. A la clase política, de cualquier afiliación, poco o nada se le cree. La historia muestra una larga lista de latrocinios cuando se construye, remodela o se da mantenimiento a construcciones y sedes oficiales. Alguien en Palacio Nacional debería ordenar que se revise muy de cerca el mencionado y oneroso proceso de “mantenimiento”. No vaya a ser que luego se descubran "de$viacione$".

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