Revire del 17 de febrero de 2022

El señor presidente de México sigue tan furioso con Carlos Loret de Mola por haber revelado la vida fifí de su hijo mayor, José Ramón López Beltrán, que de plano se olvidó de gobernar. Hay muchos y muy graves problemas en el país que se agudizan día a día. El de la inseguridad y violencia es de tanta prioridad que deja a la pandemia en segundo lugar. Y es que las ejecuciones y masacres no cesan en la República. Zacatecas está que arde con tantas muertes dolosas. Colima está bajo fuego de los criminales; a Michoacán, hasta la exportación de aguacate le suspendió EE.UU. por falta de garantías a sus inspectores. La zona de Cancún se la disputan a punta de balas los cárteles. Cinco periodistas fueron ejecutados en diversos lugares del país tan sólo en lo que va del año. Y, no obstante, López Obrador está inmerso en una batalla por defender lo indefendible. Bien haría en dejar el odio a un lado.

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