Revire del 17 diciembre de 2021

La incontenible alza de precios en alimentos, energéticos y medicinas, entre otros productos de primera necesidad, lo cual ha derivado en una inflación anualizada de 7.37%, la mayor en 20 años, obligó a que este jueves el Banco de México incrementara su tasa de interés en medio punto porcentual para pasarla de 5 a 5.50 por ciento. No son buenas noticias. Ni la inflación, ni el aumento en el costo del dinero. Ambos factores son perniciosos para la población, en especial para los sectores más vulnerables. Elevadas tasas de interés tienden a frenar el consumo y ralentizan la recuperación económica. Cierto, entre las causas de la espiral inflacionaria se encuentran variables externas e internas. El presidente López Obrador prometió que no habría incremento de precios ni impuestos nuevos. Ninguna de las dos cosas se cumplió. El encarecimiento de artículos ya se siente en los hogares mexicanos y el dinero simplemente no alcanza sino para medio comer.

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