Revire del 17 de diciembre de 2018

Con una serie de rituales y la amplia cobertura de los medios de comunicación, este domingo el presidente López Obrador dio el banderazo a la obra de lo que pretende ser su megaproyecto sexenal: el Tren Maya. La obra, que ciertos sectores sociales consideran innecesaria e inviable financieramente, es también considerada un mero capricho del mandatario. No obstante, la pretensión es que el ferrocarril ayude a desarrollar la zona sureste del país que desde siempre ha sido abandonada por los diversos gobiernos del centro y en no pocos casos, saqueada por caciques de la región. Es indudable que el desarrollo lleva implícito un enorme interés político-electorero. Resulta evidente e inobjetable. La cantidad que se invertirá oscila entre 120 mil y 150 mil millones de pesos. El Tren Maya puede catapultar, si tiene éxito, a López Obrador como uno de los grandes presidente de México, de lo contrario, simplemente será su tumba política.

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