Revire del 16 de mayo de 2016

Ni pronta ni expedita. La impartición de justicia en México es ignominiosa, corrupta y cínica. En el caso de la Guardería ABC que avergonzó a nuestro país –uno más- en junio del 2009, tardó siete años en dictar sentencias para algunos de los acusados. La administración de Felipe Calderón pretendió envolver el asunto con un manto de protección. Tuvieron que ser los padres de los 49 niños fallecidos en el incendio quienes obligaran al Gobierno a destrabar las investigaciones y acelerar el proceso. Hoy la justicia llega a medias, como para simular que las autoridades hacen su trabajo. Las condenas dictadas este fin de semana, son para “chivos expiatorios”, al menos esa es la impresión que se percibe en la sociedad. En una nación democrática, con un sistema judicial decente y eficaz, Eduardo Bours, Ernesto Gándara, y la prima de Margarita Zavala no habrían salido impunes. 

Add This: