Revire del 16 de marzo de 2022

La captura y deportación exprés del jefe del Cártel del Noreste es, sobre todo, una victoria mediática del gobierno obradorista. Esto, más allá de si la detención del capo obedeció a exigencias del gobierno estadounidense, que parece haber agotado la paciencia por el trato suave que su contraparte mexicana dispensa a los diversos cárteles, o bien, fue para demostrar que el presidente López Obrador ha decidido cambiar su fallida e hilarante estrategia de abrazos, no balazos, por una real. Así, tardó más de tres años en comprender que con buenos deseos, retórica elusiva y la negativa a ver la realidad de la gravísima inseguridad y violencia que azota al país, no se llega a ningún lado. La muestra son los miles de asesinatos dolosos, masacres, colgados, cuerpos despedazados y fosas clandestinas que tienen al país como uno de los más peligrosos en el mundo. Ojalá sea cambio de rumbo y no flor de un día.    

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