Revire del 16 de julio del 2021

Las decisiones viscerales de Andrés Manuel López Obrador, no son asunto nuevo. Han sido una constante en su carrera política. Ya con el poder que le otorga la Presidencia éstas se exacerbaron. Así, los mexicanos han sido testigos de caprichos palaciegos como la cancelación del Nuevo Aeropuerto en Texcoco, la construcción de una absurda refinería en Dos Bocas, el proyecto de un cuestionado Tren Maya y la obsesión por desarrollar un aeropuerto inviable en la Base Aérea de Santa Lucía, entre otros antojos del tabasqueño. En días recientes, luego de la debacle morenista en la CDMX y Estado de México, la intolerancia del mandatario alcanzó al otrora poderoso Gabriel García, ex jefe de los superdelegados. La ofuscación obradorista también tocó a Ricardo Monreal, quien fue enviado a la congeladora afectiva de AMLO. Pero aquí se enfrenta a un hueso muy duro de roer, el hábil zacatecano no es de los que se dejan, ni del presidente.

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