Revire del 16 de diciembre de 2016

Por más que se afanen en explicarnos con artificios “técnicos”, el inminente “gasolinazo”, la realidad es que el Gobierno asestará  el primero de enero próximo un aumento a las gasolinas. Aquello de que la Reforma Energética beneficiaría a los mexicanos, fue puro cuento chino. Cuando el precio del petróleo se desplomó, en México las gasolinas siguieron a la alza, jamás hubo reducción alguna que beneficiara económicamente a los consumidores. Ahora nos dicen que en 2017 los costos de esos combustibles se ajustarán de acuerdo a los costos de producción o importación. Si interpretamos lo anterior, estamos en la olla. Pemex no es una empresa productiva del Estado, sino todo lo contrario, se convirtió en un lastre debido al saqueo de que ha sido objeto y a su lesivo sindicato. En cuanto a la importación de gasolina, será más cara por la devaluación del peso. Muy oscuro el panorama.

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