Revire del 16 agosto del 2021

Ni siquiera debería existir polémica alguna. Los niños y adolescentes no deben regresar a clases el próximo 30 de agosto. Las actuales condiciones pandémicas son en extremo peligrosas para asistir a las aulas. Si en otra etapa de la pandemia se creía que los menores no se contagiaban de covid-19, hoy las circunstancias cambiaron y las evidencias muestran que ya son un sector altamente vulnerable. En pleno tsunami de la tercera ola, donde en la semana que recién concluyó se rompieron records de contagios desde que inició el infierno pandémico, la idea de enviar a niños y jovencitos a las escuelas resulta no sólo un tremendo equívoco sino un capricho que raya en la irresponsabilidad que bien puede derivar en consecuencias de tipo penal, además de la condena social. Saltarse la voluntad de las mayorías es autoritarismo puro. Decir que habrá clases presenciales llueva, truene o relampaguee, es un disparate absoluto.    

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