Revire del 16 de agosto de 2018

Una de las principales tareas de la prensa en cualquier nación, es la de servir de contrapeso al gobierno. La crítica seria y fundada es indispensable para evitar los excesos y las tentaciones autoritarias de quienes ejercen el poder. Cuando un gobernante es intolerante a los señalamientos de los medios de comunicación se convierte en un peligro para la democracia y la sociedad. Si esa intolerancia se convierte en insultos, agresiones, descalificaciones y amenazas, se está en la presencia de un autócrata. El antídoto contra esos abyectos personajes es la ciudadanía y la perseverancia de la prensa para no cesar en la crítica, insistimos, fundamentada. Todo funcionario debe entender que irremediablemente estará bajo los reflectores en su tarea pública. Es inaceptable, desde cualquier óptica, pretender que los medios informativos agachen la cabeza ante las presiones de cualquier dictadorzuelo con ideas retrógradas. Hoy, nos unimos a la protesta en EE.UU., contra el tirano peliteñido.

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