Revire del 15 de noviembre de 2016

Ya en el último tercio del sexenio peñista, Elba Esther Gordillo comienza el lento camino hacia la libertad. Doblegada mediante el ignominioso pero eficaz recurso de la cárcel, la otrora poderosa dirigente del sindicato más grande en América Latina, fue declarada inocente del delito de defraudación fiscal agravada. La ex lideresa del SNTE, como la mayoría de los pillos que se eternizan y enriquecen con los puestos sindicales, perdió el piso, se llenó de soberbia, y lo peor, pretendió enfrentarse al poder en turno. Olvidó que fue ese mismo poder quien la colocó al frente del Sindicato de Maestros y que también podía quitarla cuando ya no fuera útil. Y no se trata de castigar sus excesos o presuntos delitos, el sistema le recordó de forma dolorosa, que no es sino simple marioneta, igual que lo hicieron con Joaquín Hernández Galicia “La Quina”. ¿Entendió maestra?     

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