Revire del 15 de marzo de 2021

El talante autoritario de Andrés Manuel López Obrador está a flor de piel. Para él no existe la palabra no. Quien se atreve a contradecirlo, inmediatamente recibe una andanada de descalificaciones, amenazas, sobrenombres, y es lanzado a la hoguera del linchamiento que, sin dilación, llevan a cabo sus fieles seguidores y empleados. Una muestra más, aparte de la imposición y defensa a ultranza de la inmoral candidatura de Félix Salgado Macedonio, es la arremetida contra el juez federal que frenó la reforma eléctrica ordenada por el Presidente a sus subordinados y comparsas en el Congreso. En clara violación a la división de poderes, López Obrador enfureció por la negativa a sus deseos. Ya exhibió al juzgador y exige, a través de una carta hecha pública, que la Judicatura investigue a uno de los suyos por actuar conforme a Derecho. Nada bien hace a la endeble democracia mexicana que el Ejecutivo amenace sin tardanza a quien se le venga en gana.

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