Revire del 15 de diciembre de 2021

Adelantada la sucesión presidencial, los reflectores se empiezan a inclinar sobre aquellos personajes que han sido impulsados artificialmente, como es el caso de la señora Claudia Sheinbaum, la corcholata favorita del Presidente -o al menos eso trata de vender a la opinión pública-, y Marcelo Ebrard. Consecuencia de ello, es que el mandatario empieza irremediablemente a ver disminuido su poder. Y esto viene a colación por la negativa de un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a declarar como reservada la información de las obras del gobierno obradorista, como lo pretende el “decretazo” publicado el pasado 22 de noviembre. El acuerdo de López Obrador, que ha sido severamente criticado, pretende blindar las obras insignia del sexenio en cuanto a la información respectiva. Un gobierno que se jacta de transformador, incurre en los mismos afanes opacos de sus antecesores. La transparencia es obligación.

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