Revire del 14 de diciembre de 20121

Una de las peores lacras que trajo consigo la pandemia de Covid-19, es tener que soportar al inepto, frívolo, embustero y locuaz subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, encargado de combatir la pandémica enfermedad. Protegido por el presidente López Obrador, el funcionario permanece indebidamente en el puesto luego de que México es cuarto lugar mundial en decesos por SARS-CoV-2. Hay más de medio millón de fallecimientos, de acuerdo a estimaciones de especialistas. Esto rebasa por mucho, el disparatado escenario catastrófico de 60 mil muertes que calculó Gatell. También se equivocó al desdeñar el uso del cubrebocas. En lo que no ha errado y ha sido altamente eficaz, es en su abyecto servilismo hacia el mandatario. De triste memoria es su ridícula lisonja: “la fuerza del presidente es moral, no de contagio”. Así se las gasta el gris servidor, quien este lunes hizo otra bufonada: se fue de la reunión con la Jucopo en San Lázaro.

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