Revire del 13 de octubre de 2016

Javier Duarte de Ochoa, el villano favorito –suplió de momento a Carlos Salinas de Gortari- de la mayoría de los veracruzanos y de las redes sociales, es lo más representativo de lo que significa el PRI. Abusos, corrupción, influyentismo, demagogia y pésimos gobiernos, son algunas de las “virtudes” que ha exhibido el dinosaurio tricolor a través de su existencia. El soberbio y cuestionado gobernador jarocho con licencia, debe rendir cuentas puntualmente ante la justicia y la sociedad de la entidad. Pero el Revolucionario Institucional también es corresponsable por haberlo impulsado y apoyado para permanecer al frente del Ejecutivo local, no obstante conocer las tropelías y presuntos delitos por los que ha sido denunciado. La desastrosa gestión de Duarte de Ochoa no concluye al separarse de la gubernatura, parte de los costos para el PRI ya le fueron cobrados el pasado 5 de junio; falta la factura del 2018.  

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