Revire del 12 de mayo del 2021

Arrogancia, cinismo, y el atropello al Estado de derecho se identifican de manera absoluta con el presidente López Obrador. El tabasqueño está plantado en su papel arrogante; para él, sólo existe él y sus deseos por más extraviados que éstos sean, pretende que se cumplan sin chistar. Así destruyó el Nuevo Aeropuerto de Texcoco, berrinche por el cual se tiraron a la basura miles de millones de pesos. También se están derrochando millonadas en los absurdos proyectos del trenecito maya y la refinería en Dos Bocas. Así regala dinero que no es suyo, a los ninis. Así, se perdió, y se sigue perdiendo mucho dinero por el avión presidencial. Y la lista de errores es interminable. Pero lo que convenencieramente se niega a mirar es la violencia desbordada, las masacres que hay todos los días. Por si fuera poco, el descaro se agregó a las virtudes del mandatario, pues sin pudor alguno reconoció que está metiendo mano en las elecciones y lo seguirá haciendo.

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