Revire del 12 de mayo de 2022

La huida de soldados perseguidos por un grupo de sujetos armados en Michoacán, es otro vergonzoso capítulo de los cada vez más frecuentes agravios que padecen las fuerzas armadas a manos de los diversos cárteles que operan a sus anchas en la Republica. Desde el tristemente célebre “culiacanazo” en octubre del 2019, donde fuerzas especiales del Ejército capitularon ante el Cártel de Sinaloa y debieron dejar libre a Ovidio Guzmán, las humillaciones no han cesado. Lo mismo asesinan a elementos castrenses, que los secuestran o agreden. Los criminales hace tiempo que no sienten respeto alguno por el instituto armado. Bajo la premisa presidencial de que “los delincuentes son seres humanos que merecen también nuestro respeto”, el empoderamiento fue tomado al pie de la letra por los malandros. Total, saben que los militares no deben dispararles, por el contrario, abrazarlos es la astuta recomendación de López Obrador.

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