Revire del 12 de diciembre de 2016

“Como siempre, a fines de año surgen noticias de pagos escandalosos de aguinaldos y bonos para legisladores y funcionarios. Y esto demuestra cómo debemos replantear el significado del servicio público al ser una labor para el bien del país, no filón de oro y manantial de inmorales e insultantes riquezas”. Así califica la Iglesia católica los “privilegios” que se procura una buena parte de nuestra proba clase política enquistada en los puestos públicos. No obstante, la crítica generalizada de la sociedad mexicana parece tenerle sin cuidado. ¿Por qué los mexicanos debemos soportar estas compensaciones? ¿Para qué el populismo contra la pobreza cuando hay jugosas prebendas propias de sibaritas que engendran más burócratas ricos? ¿Por qué recortar lo esencial para solapar lo inmoral? Son las preguntas del clero en el Semanario Desde la Fe. Los mismos cuestionamientos de millones de mexicanos por el eterno agandallamiento de los políticos.

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